Ya lo anunciábamos aquí. A partir de las 21, y en el contexto de las Festes de Primavera de L’Hospitalet, se celebraba el concierto que clausuraba els Concerts al Carrer de esta edición 2009. Los nombres en cartel: Raydibaum, Sweater y encabezando, Vetusta Morla. Con los antecedentes de estos grupos, la noche pintaba más que bien.

Sweater en un momento de la actuación ofrecida en L'Hospitalet (Foto: Mario Gómez)
Abrió el concierto el grupo catalán Raydibaum, quizás la banda más cercana al rock de la velada (con todas las reservas que implica la cuestión de las etiquetas). Estuvieron presentando su disco “Manual del Gènere Catastròfic“, editado por RGB Suports. El público apenas empezaba a llegar al recinto, pero de cualquier modo, fueron capaces de ofrecer un concierto enérgico y más que correcto, con temas como “Maleeixo el temps“.
Con cierto retraso y cada vez más público congregado, tras una breve pausa en la que los cambios se efectuaron de manera ágil, aparecieron en escena los barceloneses
Sweater. Desde
Libertad Sonora no nos cansaremos de destacar la calidad que tiene este grupo, del que ya os hablamos en un post de presentación (
click aquí para desmemoriados). En esta ocasión, gracias a la gran labor de los técnicos, la actuación del grupo fue de gran nivel. Los temas de su largo “
Plan Magistral” llenaron el recinto, e hicieron que muchos de los que iban apareciendo en busca de los madrileños Vetusta, acabaran sacudiéndose al ritmo de por ejemplo, “
Las chicas de la tele“. Tal como ellos mismos comentaron, tras seis meses de ir arriba y abajo, fue una gran noche para
Sweater. Desde aquí, nuestra enhorabuena. Los seguiremos de cerca.
Y por fin, tras estos entrantes tan bien preparados, el plato fuerte de la noche: los madrileños Vetusta Morla, que desde las primeras notas de “Año Nuevo”, consiguieron impregnar de magia y delirio la noche de L’Hospitalet. El público se dejó llevar desde el principio por el ambiente del concierto, coreando las letras de los temas procedentes de su álbum debut “Un día en el mundo” (que ha cosechado ya varios y merecidos premios entre la crítica especializada). Se sucedieron los momentos más melancólicos con los más animados, saltos con abrazos entre los asistentes. Tras una primera parte fluida, un acústico “Solos” llegó hasta el último rincón, poniéndole a más de uno la carne de gallina. Y llegó la traca final: Sálvese quien pueda y un Saharabbey Road que se convirtió en todo un ejercicio de casi “hermandad” entre el público y la banda. Y es que Vetusta Morla es una banda completa. Seis componentes que se presentan tal cual: la voz personal y directa de Pucho, con el acompañamiento justo de la banda, y el rol preciso de las percusiones, nos ofrecieron un rato intenso lleno de buena música.
¿La anécdota? Ayer fue el cumpleaños de Pucho. Y recibió su tarta, y su canción de cumpleaños feliz. Como debe ser.

Los madrileños Vetusta Morla, cerrando el concierto en L'Hospitalet (Foto: Mario Gómez)