Una noche con Lori Meyers (28 ene. Sala Apolo)

Les esperábamos desde hace meses pero al fin este viernes 28, los granadinos Lori Meyers aterrizaron en la Sala Apolo de Barcelona. Precedidos de unos enérgicos aunque un tanto difusos Elastic Band, a eso de las nueve y media de la noche aparecieron en el escenario, donde durante algo más de dos horas el grupo se dedicó a disfrutar y a hacer disfrutar a un aforo completo, que pese a haber empezado la noche un tanto frío, acabó haciendo de la sala una gran fiesta pop.

Una de las incógnitas para muchos era si los sonidos nuevos que impregnan su último trabajo cuajarían en los directos, si casarían con los Lori del “Viaje de Estudios” o si, por el contrario, habrían evolucionado de tal manera que este último disco supusiera un punto y a parte también en sus directos. Pues bien, parece que estas dudas ya tienen respuesta. Y es que no sólo no abandonan sus principios sino que los integran perfectamente en el conjunto, y podemos decir que un gran número de temas como Hostal Pimodan, Tokio ya no nos quiere, La mujer esponja o Sus nuevos zapatos suenan mejor que nunca, con la voz de Noni más abierta, directa y precisa.

El punto tierno lo puso Luciérnagas y Mariposas, que contó con la colaboración de Santi y Juli de Love of Lesbian, que consiguió seguir subiendo la temperatura de la sala. Aunque la fiesta se desató completamente con los temas que se esperaban por primera vez, los pertenecientes a “Cuando el destino nos alcance”: Televisión, Explícame, y sobretodo, Mi realidad y A-ha han vuelto, durante el cual se proyectó el recién estrenado vídeo del tema dirigido por Lyona, que también estuvo presente, lanzando cintas rosas al público.

La noche terminó con tremenda versión de La caza, de Juan y Junior, y como no podía ser de otra manera, Alta Fidelidad, que, tras palmearla a modo rumba, terminaron cantando con su acento granadino, cosa que le dio una frescura especial que nos hace incluso querer escuchar más canciones sin filtro, con esa autenticidad.

De cualquier manera, fuimos testigos de un concierto completo, vivido, disfrutado. Y es que, una de las grandes virtudes de Lori Meyers es La capacidad de emocionar y, sobretodo, de hacerte sonreír.

21-may: Love of Lesbian + ONCA (Sant Cugat)

La noche prometía. Entradas agotadas (desde hace algunos días), escenario poco habitual (el Teatre-Auditori de Sant Cugat) y un formato especial: Love of Lesbian se presentaban acompañados de la Orquestra Nacional Clàssica d’Andorra, con un concierto en que sus temas de siempre se verían ampliados con arreglos para esta formación, compuestos para la ocasión por el compositor Fernando Velázquez, autor entre otras, de bandas sonoras como la de El Orfanato

 

De entrada sorprendía el público, más heterogéneo que de costumbre y que amplió considerablemente su franja de edad por arriba y por debajo. Realmente, el ambiente daba gusto y era muy propicio al disfrute tranquilo. Y a las 10 en punto de la noche, tras los tres timbres, los músicos aparecieron en escena. Las canciones fueron desplegándose una tras otra, abriendo la noche con “Un día en el parque“, una de aquellas joyas que no se escuchan habitualmente en los conciertos del grupo y que tanto merece la pena. Público y banda tuvimos que acostumbrarnos al nuevo sonido: el volumen fue ligeramente más bajo de lo acostumbrado, con una batería discreta en beneficio del equilibrio con la orquesta. Palmas comedidas por respeto a la música, espacios de silencio entre temas, expectación tranquila y bien dirigida por los comentarios de Santi Balmes. Con todo y con eso, la orquesta quedó en temas como “Carta a todas tus catástrofes” o “Houston tenemos un poema“, más escondida de lo deseable; mientras que en otros como “Domingo astromántico” o “La parábola del tonto“, la combinación fue simplemente perfecta, creando una magia que uno deseaba que no terminase nunca.

Y como era de esperar, poco a poco, público y banda fuimos encontrando nuestro sitio y sintiéndonos más cómodos en estas nuevas posiciones. Y el concierto no pudo más que terminar como es, ahora sí, habitual, en los directos de Love of Lesbian: con todo el Auditorio de pie desde una soprendente “Música de ascensores” hasta el final, que consiguió, no solo levantar espontáneamente al público de las butacas, sino hacernos saltar como en cualquier festival. En definitiva, toda una experiencia, nueva y emocionante, y que sería deseable que volviera a repetirse: los arreglos fueron magníficos, y aunque quizás podrían haber estado más presentes, se queda uno con ganas de más.

 

Vinodelfin (9 de enero)

Nos faltaba esta faceta. Habíamos oído su disco, habíamos visto su acústico de presentación, habíamos hablado con ellos. Pero aún no habíamos tenido oportunidad de verles presentando este “Seres Únicos” en un formato más eléctrico, más fiel al álbum. Y eso fue lo que los barceloneses Vinodelfin nos brindaron ayer noche, 9 de enero, en la Sala Pop de Santa Coloma. Abrieron su momento con QNMFT“, para seguir con temas como “Ser”, “Donde irán” o “Más que una duda”, además de sus ya podríamos decir clásicos “Habrá salida”, “Caballo Soy” o “Barcos”.

A los que quisimos disfrutar de la magia de este grupo, se nos presentó una ocasión inmejorable. Es excepcional que una ciudad como Santa Coloma cuente con una sala como ésta, con personas que se mojan para intentar darle empuje a la música en directo. Contar con un grupo del nivel de Vinodelfin dejó con la boca abierta a más de uno al verles en la agenda de enero. Y, ciertamente, gran parte del público respondió como era deseable en una ocasión de este tipo: un concierto trabajado, esforzado y difrutado en cada tema por cada uno de los miembros de la banda.

Vinodelfin en la sala Pop. Fotografía: Mario Gómez.

Sin embargo, pequeñas cosas contribuyeron a deslucir la velada. Por ejemplo, un DJ fuera de lugar con la música de ambiente previa al grupo, que se despistó al no darse cuenta de que la banda tenía ya un pie en el escenario, y no les cedió el turno como era de esperar. Por ejemplo, algún exaltado con pancarta que, sí, hizo gracia al principio, pero se hizo absurdamente cansado a fuerza de repetirse una y otra vez. Aunque sin duda, lo que contribuyó definitivamente a enrarecer el ambiente fue la costumbre, que tristemente empieza a darse más de lo deseado, de hablar a voz en grito durante una actuación. Esta muestra de falta de respeto por el trabajo del músico es inexcusable, y desanima tanto al músico como al resto del público.

De cualquier modo, desde Libertad Sonora preferimos quedarnos con dos cosas: la profesionalidad demostrada por el grupo, que supo sobreponerse a estas sensaciones y ofrecernos lo que mejor saben hacer: buena música y poesía, hasta en su puesta en escena. Y también, con  la iniciativa de la sala y su organización, a los que apoyamos en que no cesen en su empeño de llevar a la ciudad la cultura que representa la buena música en directo.

Haz click para ver la galería de imágenes del concierto!

F.A.N.T.A. (8 de enero)

No hay más cera que la que arde. Y es que el punk que presentan estos colomenses en sus álbums, con títulos tan sugerentes como “El chico con rayos X en los ojos” o su recién estrenado “Está escrito en tu mano“, es exactamente lo que ofrecen: ni más, ni menos.

Fotografía: Mario Gómez

Ayer noche en la sala Pop, F.A.N.T.A. presentaron su último álbum, aunque el primer estreno de la noche fue su nuevo clip “Pegado a tí“. Un vídeo que arrancó más de una carcajada, debido principalmente a su toque de serie B y de bajo presupuesto con el que explicaban la historia de dos siameses que acaban por no soportarse. Y tras este, “Pánico en el túnel de lavado”, otro nuevo clip con “horribles monstruos” en forma de bayeta. ¿Qué hacer sino reír?

Y es que los tres componentes del grupo ofrecieron algo más de una hora de energía sobre el escenario, con tandas de cuatro o cinco o temas al más puro estilo punk: cortos, directos, irónicos e histéricos. Algunos incondicionales buscaron la diversión a través del pogo, de cualquier modo, manteniendo el respeto a aquella parte del público que decidió no participar de ello y disfrutar del concierto algo más alejados del barullo. Temas coreados por la mayoría fueron entre otros “Mi coche fúnebre“, “Marvel y Comics DC” o los ya clásicos “Quiero ser un zombi” o “Bruce Lee“.

En definitiva una noche punk, pero de punk sano y divertido, quizás más cercano al pop gamberro con letras surrealistas.

Podéis escuchar y descargar gratis de manera oficial el último álbum de F.A.N.T.A. haciendo click aquí

Alondra Bentley + Sidonie (20 nov)

La de ayer era una noche esperada: Sidonie presentaba en Barcelona su último y exitoso disco, “El Incendio“. Desde su aparición, las críticas han sido muchas y diversas: que si se reinventan, que si se sinceran, que si pierden esencia, que si se vuelven comerciales. Ayer viernes era el momento de comprobar cómo se plasmaban en directo estos nuevos temas, de calar en qué punto se encuentran como banda. Con estas expectativas, dio comienzo el concierto.

La noche se abrió con la actuación previa de Alondra Bentley, cantautora que presentó temas de su álbum debut “Ashfield Avenue“. A pesar de que su voz sonó clara y más estable que en la grabación, no fue su momento. Acompañada únicamente por su guitarra, sus canciones no llegaron a seducir a un público ávido de rock, que no estuvo muy por la labor del folk cándido y austero que presentaba la inglesa afincada en Murcia. Alondra, consciente de ello, tal y como se apreciaba en su expresión cada vez más seria, lo dejó claro al final de su actuación: “Ahora presentaré mi último tema; así dejo que sigáis hablando”. Una lástima, dado que su música es perfectamente válida y evocadora, pero quizás no fue el contexto más adecuado para ella.

Tras los tres cuartos de hora de actuación de Bentley, a eso de las diez menos cuarto (muy puntualmente, todo hay que decirlo), hicieron su aparición el trío barcelonés Sidonie, acompañados de Vicen Martínez a la guitarra y Valdo en los teclados. Durante algo más de hora y media, presentaron un recorrido musical por sus trabajos, centrándose en “El Incendio“, claro está, del que intepretaron diez de los doce temas que lo componen. La Sombra o A la vera del mar, de los más coreados; Viva el loco que inventó el amor o Nueva York, de los más bailados. A su vez, recuperaron canciones de su anterior álbum “Costa Azul“, tales como Sylvia, o Nuestro baile del viernes, que fue la elegida para abrir la actuación, todo un acierto. El sonido fue limpio y compacto, y aunque hubo pequeños patinazos en la ejecución, estuvieron bien solventados por el grupo, que con ello demostró las horas y horas de ensayo conjunto que llevan a sus espaldas.

Un Giraluna que hizo arrodillarse al público del Apolo mientras Marc cantaba abriéndose paso entre los improvisados “girasoles”, un En mi garganta presentado en un impecable formato acústico, un Axel histriónico y divertido que asumía protagonismo sin decir una sola palabra; sin olvidar las concesiones a sus orígenes anglófonos y más psicodélicos, como On the sofa, Sidonie goes to Varanasi o un Sidonie goes to Moog que presentaron en una versión desquiciada y potente, alejada y crecida en relación a la original, presente en su primer álbum. Precisamente con este tema, los barceloneses pusieron fin a una noche en la que disfrutaron haciendo buena música, independientemente de los registros usados; estilos que demostraron no son más que piezas diversas de un puzzle que hacen encajar a la perfección.

Pereza (26 oct)

Quizás fue una cuestión de expectativas. La noche se planteaba más que interesante, tras haber ido descubriendo estas semanas la sorprendente madurez que los madrileños Pereza presentan en su último álbum, Aviones. La elección del espacio prometía: el Palau de la Música Catalana, edificio emblemático de la ciudad, hacía pensar que tendríamos ante nosotros una propuesta diferente, que apostaría por la intimidad y la claridad, sin perder el toque canalla que caracteriza a la banda. Pero no fue eso lo que ellos habían planeado.

El concierto se abrió con “Leones“, con un sonido más que mejorable, que habría de ir ubicándose a medida que avanzaba la noche, aunque sin llegar a hacerlo del todo hasta pasada la mitad del evento. El grupo, contra todo pronóstico, presentó una formación habitual, en su estilo rockero al uso, en el que, lo reconocemos sin tapujos, se manejan más que bien.

De cualquier modo, un mayoritario público femenino adolescente hizo que el concierto se convirtiera en una especie de karaoke, en el que costaba distinguir en ocasiones las voces de Leiva o Rubén, acompañándose de palmadas, quizás acordes con una sala como Razzmatazz, pero en todo caso desproporcionadas para un recinto como el Palau. El grupo sin embargo, se encontró cómodo y llevó adelante el concierto con toda normalidad y desparpajo.

Fueron contados los momentos íntimos, pero éstos brillaron por su magia: “Llévame al baile” o “Champagne“, ambos temas de su último álbum, dejaron que las voces de los madrileños resonaran en la sala, creando una atmósfera más que especial. En definitiva, estuvimos ante un amor imposible: un concierto acústico y maduro que no llegó: rodeado como estaba de coros, palmas y tiempos acelerados en los temas. Y la otra cara, un buen concierto de rock, que lo fue, pero contemplado desde una butaca. Una noche de “quiero y no puedo“.