Noel Gallagher’s High Flying Birds: “Fort Knox”

La presentación de este tema en la radio me abruma. La locutora menciona más de cinco referencias distintas, del soul al disco y de la psicodelia francesa al rock, y una no sabe qué esperar. Una base estable, imparable, un patrón que se repite una y otra vez. Capas de voces que se superponen y una suerte de despertador, que no sabes si anda encima o debajo de la textura densa. Y un coro que repite una y otra vez: you gotta get yourself together, concéntrate, mantente tranquilo, enmedio del ruido aparente y ordenado. El despertador desaparece y la voz de Noel canta I keep holding up, sigo manteniéndome. La dichosa campanilla vuelve al final de la canción. Una canción hecha de resistencias, de ruido que no lo es, que precisa de perspectiva. Curioso, acabo de descubrir que a esta canción le acompaña un subtítulo, It’s a beautiful world –es un mundo maravilloso-.  Supongo que, como siempre, las canciones le llegan a una en el momento adecuado.


Fort Knox es la nueva entrega del próximo disco de Noel Gallagher’s High Flying Birds, Who built the moon?, y ya puede escucharse en Spotify, además de en programas molones como el 180 grados, de Virginia Díaz, en Radio3.

Silences: “Emma”

Leo American Gods, de Neil Gaiman. Leo en el metro. Hoy me he retrasado y la sensación de agobio en hora punta era mayor de lo habitual. Pese a ello, de nuevo la lectura ha servido como refugio y he seguido sorprendiéndome con las idas y venidas de Sombra y unos dioses venidos a menos, que, al más puro estilo Gaiman, conducen taxis, dirigen funerarias o cobran una pensión como ex-empleados de un matadero.

Salgo de la estación y me veo apreciando respirar un aire nuevo, no necesariamente más limpio, pero distinto al del interior del vagón. Bostezaría como los peces de mi acuario. Y tropiezo con esta canción, “Emma“. Mientras camino, parece que el mundo se ralentiza, que adquiere una calma nueva. Y necesaria.

“Emma” es una canción del grupo irlandés Silences, incluida en su EP Nevernames, publicado en 2013. Aquí, una buena reseña (en inglés).

Río arriba, como los salmones

Hoy tengo ganas de escribir aunque no estoy especialmente inspirada. Ya son las once, y el pip-pip del despertador planea sobre mí, ese momento en que el día deja de contar su tiempo hacia adelante para pasar a contarlo hacia atrás. Parece además, que el ambiente se enrarece estos días. Hay noticias desagradables, tanto en ese mundo tan irreal en que los políticos hablan a través de televisiones de plasma, como en el más cercano que vive una todos los días.

Hace unas noches, sin embargo, alguien me definió como una persona optimista. Nunca me había parado a calificarme así (por otra parte, en cuestiones de definición, suele ir bien dejárselo a los demás), pero quizás tenga razón. No he sido siempre como soy ahora, y sé que el optimismo en ocasiones tiene mala prensa: que si uno no toca con los pies en el suelo, que se niega a ver la realidad como es. Cruda. Dura y difícil. Bien, yo no niego que esa cara de la realidad exista, creo que todavía ando en mis cabales, pero también creo que es solo una de las dos que la componen.

Esta visión partida por la mitad me recuerda a aquella leyenda tantas veces escuchada. En ella, un sabio explica cómo dentro del hombre viven dos lobos en perpetua lucha: un lobo blanco y un lobo negro. El lobo negro simboliza lo oscuro, la rabia, el pesar, el mal. El lobo blanco es su contrario: la luz, la serenidad, la voluntad, el bien. En la historia, alguien preguntaba cuál de los dos saldría vencedor. La respuesta del sabio era simple: el lobo al que cada uno alimente.

Siendo así, lo tengo claro. Aunque parezca que una va contracorriente, con más razón y sin despegar los pies del suelo, reivindico que en el camino, a parte de polvo y cansancio, hay puestas de sol y fuentes en las que pararse. Que no soy menos realista por ello. Que sigue habiendo creatividad, que sigue habiendo personas buenas, motivos por los que emocionarse. Que el vaso no siempre está medio vacío. Aunque al decirlo una vaya río arriba, como los salmones.

Y sí, quizás alguien pueda ver en esto algo de filosofía barata. Quizás incluso sea cierto, incluso más aún: de tan barata, ¡sale gratis! Pero si encima nos hace ser un poco más felices, ¿no merece la pena? Todos nos merecemos una buena dosis de belleza de vez en cuando, de dentro y de fuera, de esa que no cuesta dinero y que viene en forma de una buena canción, una palabra agradable, un par de oídos que escuchan, un abrazo a tiempo.

Por cierto, la noche de hoy suena a Elvis Perkins. Ash Wednesday es una delicia.

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Unas cuantas letras con ojos entreabiertos

Acabo de volver a casa (¡mi casa!), después de un día más ajetreado de lo normal. Y es que cuando una abre los ojos por la mañana a un par de miles de kilómetros y acaba la tarde yendo a la universidad y pasando sin remedio por la tienda Movistar más cercana, pierde una la noción del tiempo y del espacio, y bien puede parecer que hiciera tres meses o diez minutos que pasaste de 7 a 17 grados.

Pero aquí estamos otra vez. Parece que últimamente mi blog se compone de entradas “de vuelta”. No voy a engañarte, ya que me lees: me planteé (otra vez) cerrar el blog. ¡Pero se resiste! No acarreo nada, me gusta tenerlo y disponer de él para contar y compartir lo que me apetezca y cuando me apetezca. Quizás hayas sido tú una de esas personas que me ha dicho algún día que le había gustado un disco que había recomendado, o que había descubierto una canción que le había hecho ver estrellitas de colores gracias a este espacio. Pues bien, si es así, ¡tú tienes la culpa de que esto siga abierto! No me queda otra que darte las gracias.

Este será un post de vuelta, pero inevitablemente viene acompañado de música. Parece que el movimiento del día me traiciona, y creo que para evitar males mayores prefiero reservarme algunos temas más densos para otro día de ojeras menos profundas. Hoy simplemente voy a dejarte una canción: I’m only sleeping, de The Beatles. Parece mentira, pero nunca dejarán de sorprenderme. John Lennon escribió este tema para el álbum Revolver, publicado en 1966. Producido por George Martin (¡qué importante es un productor!), el disco exploraba territorios nuevos para el grupo, como la psicodelia de Tomorrow Never Knows, que también contaba con influencias orientales o los acompañamientos alternativos, como el célebre cuarteto de cuerda de Eleanor Rigby.

¿Porqué I’m only sleeping? Porque probablemente sea la canción que mejor describe los “cinco minutos más”. Lennon tiene sueño y sólo quiere que le dejen dormir; el resto le da absolutamente igual. Si decís que es un vago, no os hará ni caso, los locos sois vosotros. Vamos, que ni le toquéis. A más de uno y de dos nos suena, ¿verdad? Os dejo un enlace con la letra (y su traducción). En cualquier caso, disfrutadla. La entonación de Lennon es perfecta para ese momento de ojos entreabiertos.

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Y volviendo a mi día de hoy, puede sonar típico y tópico, pero los viajes dan, por lo menos a mí, una nueva perspectiva de las cosas una vez se vuelve a casa. Traigo nuevas ideas, estreno conexión (y esta vez decente) a Internet y vengo con la productividad disparada. ¡Parece que mientras menos tiempo me queda, más cosas hago! También vengo con energía; ahora, con toda probabilidad nada más caer en la cama me desenchufe y hasta mañana no sepa ni dónde sueño, para terminar diciendo aquello de Please, don’t wake me… ¡Pero habrá merecido la pena!

Mujeres, música y Joan Osborne

Algunas reflexiones y un gran álbum: “Relish” (1995) a través del libro de Toni Castarnado.

Un amigo me regaló un libro en mi pasado cumpleaños: “Mujer y música”, de Toni Castarnado, autor, por cierto, colomense como yo misma. He de agradecerle a este amigo su buen gusto, ya que es un volumen que casi he pasado a considerar imprescindible. En este tomo se presentan en riguroso orden alfabético grandes discos hechos por mujeres. Cualquier otro criterio de ordenación hubiese sido posiblemente injusto: nombres como Ann Peebles, Janis Joplin, Wanda Jackson o Christina Rosenvinge, poco tienen que ver entre sí. Aunque comparten algo innegable: haber contribuido a la historia del rock y a que éste sea tal y como lo conocemos hoy.

Mi relación con el feminismo en música es algo así como un amor-odio. En ocasiones pienso que la mujer aporta simplemente su creatividad musical, desde un plano de igualdad con el hombre, como seres humanos que somos. Que son las circunstancias y otras consideraciones externas las que nos hacen hablar de la música de las mujeres.  Pero, por otra parte, ¿acaso esas mismas circunstancias no han moldeado una forma propia de entender el mundo? Los límites, los prejucios, incluso los vividos a lo largo de la historia ¿no condicionan la expresión? , ¿no le otorgan un significado propio?

El objetivo no es debatir si ese punto de vista propiamente femenino existe o no. Pero ciertamente, el de la mujer en la música no ha sido un camino fácil. Y es por eso que a una aún se le eriza el vello al ver como una Wanda Jackson de apenas 20 años subía al escenario, se colgaba una guitarra y arrancaba un rock’n’roll con una energía que nada envidiaba a la de un Elvis Presley. Sí. En un panorama de Little Richards y Buddy Hollys. No era precisamente el papel que se le atribuía a la mujer en los 50, y sin embargo ahí estuvo.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=O0uq1vNHIUI[/youtube]

Como también estuvo Joan Osborne, muchos años más tarde. Castarnado nos recomienda Relish (1995), un álbum que estos días no he sido capaz de sacarme de la cabeza. Este disco incluía One of us, la canción por la que esta chica sigue siendo recordada hoy. Pero tras enfrentarme al resto del álbum, One of us no es ni de lejos lo que más llama la atención. Osborne es mucho más que una voz bonita. No hay más que escuchar el primer corte del disco: St. Theresa. La producción es limpia, sin excesos; la voz rompe en los momentos justos y parece acercarse más al folk que a cualquier otro género. La confirmación de esto es el segundo track: una versión de Dylan, The man on the long black coat. Y de ahí en adelante, canciones que salen de dentro, rasgando versos al más puro estilo Janis.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=hbAeTywPiP4[/youtube]

Y es que los inicios de Osborne no fueron fáciles. Como los de otras muchas. Leo como su madre la echó de malas maneras de su casa, y no puedo evitar que cuando oigo este álbum, que parece salirle de las tripas, piense en ella como un reflejo de muchas más mujeres. Es entonces cuando ciertas líneas de canciones como Pensacola toman un significado poderoso:

Momma took me aside
And she tried to change my mind
She said, don’t waste your time in looking
There’s nothing left to find.

Por fortuna, no hizo caso de esta advertencia. Y ahí está Relish para demostrarlo.

Escucha Relish de Joan Osborne en Spotify!

Empezando un nuevo curso

Tras un verano de descanso y reflexión, se reabren las puertas de esta página. Bienvenido, pasa y ponte cómodo…

Suena a topicazo: la vuelta al cole. Septiembre, el otoño, renovación. Pero la verdad es que no se me ocurre mejor manera para hilar la puesta en marcha post-vacacional de esta página. Durante estos meses de verano, he ido eludiendo la gran pregunta: ¿la cierro o no la cierro? Ha sido una época de cambios, de adaptación. Cierto es que existen muchas páginas musicales en esta esfera virtual: mucho más actualizadas, mucho más modernas, si quieres llamarlo así.

LibertadSonora, la verdad, nunca ha sido una página trendy, ni lo ha pretendido. Así que, una vez asumido que uno es su propia competencia, y que las cosas cuando mejor se hacen es por gusto: ¿por qué bajar la persiana de mi espacio personal? Todo sigue adelante, y no puedo evitar cada día caer en nuevos sonidos, o sonidos antiguos que vuelven a mis oídos. Como me dijo un buen amigo hace un par de días: “María, tú te alimentas de música”. Y no le falta razón. Cada momento para mí lleva una banda sonora de fondo. Y eso es algo que no quiero dejar perder. Que quiero fijar y compartir contigo, quien quiera que seas, y que estás al otro lado del muro.

Así pues, quitamos el cartel de “Cerrado por vacaciones” y levantamos la persiana. Verás que ya rondan por aquí nuevos artículos que han ido surgiendo estos días. Y veamos qué nos depara el nuevo curso. ¡Se admiten sugerencias!