vinodelfin (25 de septiembre)

Muy pocas veces tiene uno la suerte de tropezar con algo como lo que sucedió ayer en la sala Treinta y Siete Grados. Pasados diez minutos de las nueve de la noche, y en un clima más que familiar, con unas setenta personas en el local, Vinodelfin hizo su aparición en el pequeño escenario para recorrer durante una hora y media temas incluidos tanto en su primer disco, “Perfecto en la locura“, como en su último trabajo, “Seres Únicos“. Presentado así, podría haber sido un concierto más, más o menos correcto, más o menos interesante. El caso es que estos chicos de Barcelona, con una imagen muy cuidada y una atención exquisita hacia los presentes, consiguieron mucho más que eso. Desde las primeras notas de “Habrá salida” mostraron una emotividad, una calidad musical y una capacidad de interactuar entre ellos y con el público de las que rara vez se encuentran. Y es que es de admirar el hecho de desnudar un tema, quitarle los adornos, dejarlo en su más pura esencia, y que no sólo siga siendo interesante, sino que incluso incremente la sensación de cercanía con el que escucha. Todo eso y más fue lo que ofreció ayer este grupo a lo largo de temas como “Caballo Soy“, “Ser” o un tremendo “Tobogán“. En otros como “Barcos” o “Querer es el poder“, la comunicación con el público fue de las que casi se pueden palpar.

Tanto por estas afirmaciones, como por lo que cada uno de los presentes vivió en la noche de ayer, no sería exagerado decir que ayer presenciamos uno de los mejores acústicos que han tenido lugar en esta ciudad en los últimos años. Y esto es gracias sobretodo al trabajo de la banda, como también al de su sello “RepresentArte”, que siguen golpeando el muro con todas sus fuerzas. Esto debería llevarnos a la reflexión. En un entorno lleno de actuaciones con apoyos públicos, como pueden ser las Festes de la Mercè, lleno de medios de comunicación que se enorgullecen de catapultar a los nuevos talentos a la fama, ¿cuál es la lógica de encontrar un grupo de la talla de Vinodelfin tocando ante un escaso centenar de personas? ¿Dónde están los medios cuando se los necesita? ¿Cuántos grupos tendrán que tirar la toalla ante la ignorancia voluntaria de aquellos que pueden ayudarles? La reflexión es más que necesaria: dejar de mirar hacia afuera y mirar simplemente a nuestro alrededor, con la conciencia abierta: nos sorprendería lo que podríamos encontrar.

A modo de conclusión, podríamos añadir que, si el mundo fuese justo, dentro de no mucho tiempo, cuando este grupo hubiese ocupado el lugar que le corresponde en el panorama musical, podríamos enorgullecernos de decir algo como: “A estos chicos los vi sentada en una mesita de un pequeño bar. Fue todo un privilegio“. ¿Habrá justicia? Desde nuestro pequeño rincón, lo intentaremos.

Los barceloneses Vinodelfin, en una imagen promocional
Los barceloneses Vinodelfin, en una imagen promocional

1 thought on “vinodelfin (25 de septiembre)”

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *