“Juliet, naked”

Los libros pueden ser más que historias: la musicalidad literaria de Nick Hornby.

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El nombre de Nick Hornby parece llevar asociada la palabra música. Alta Fidelidad, 31 canciones, y ahora esta Juliet, Naked, que aquí se ha dado en traducir como Juliet, desnuda, perdiendo parte del significado original del título. Y es que es Naked no es sino el nombre de un álbum compuesto de versiones “sin producir” de un primer Juliet, el álbum estrella que encumbró al cantautor Tucker Crowe allá por los años ochenta.

El personaje creado por Hornby se presenta al inicio como una suerte de genio misterioso del que desde entonces nada se sabe, los seguidores del cual forman una comunidad “croweóloga” en un principio minoritaria pero a la que Internet ha dado la posibilidad de articularse y expandirse. Sin embargo, al poco descubriremos que Crowe no es más que una persona normal, como también lo son Duncan, uno de los más expertos conocedores de su vida y obra, y Annie, su compañera desde la universidad, quien se encuentra inmersa en su propia revolución personal.

Pese a todo, o gracias a ello, el libro destila humor e ironía por los cuatro costados, además de ciertas dosis de reflexión. La mitomanía, el intelectualismo entorno a los artistas y la presión que puede suponer, y sobretodo historias muy humanas. Pero más allá de cualquier consideración, este libro es terriblemente divertido. Si alguno cometiera el error de enfocar su lectura con actitud seria/gafapastera se iría viendo retratado página tras página, decepcionándose por lo trivial de algunas situaciones. Pero esa es precisamente la trampa, el quid de la cuestión: no tomarse nada demasiado en serio y simplemente disfrutar. Y para ello, Juliet, Naked, es una magnifica opción. Un libro imprescindible para melómanos, ¡y para los que no lo son!

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