Green Day (1 de octubre)

Los californianos Green Day en una imagen promocional
Los californianos Green Day en una imagen promocional

No sabemos si sería culpa de la crisis, pero el caso es que ayer el Palau Sant Jordi parecía desangelado. Con aproximadamente 9.000 asistentes y una gran cantidad de sectores vacíos, mucho iban a tener que luchar Billie Joe y compañía. Pero no adelantemos acontecimientos. 

A eso de las siete de la tarde, con un público mayoritariamente juvenil, y más bien escaso, hicieron aparición en escena “Prima Donna“, teloneros del evento. Con un rock clásico pero falto de interés y plagado de errores de conjunto (como una desesperante fluctuación de tempo rítmico dentro de los temas), intentaron caldear un ambiente de por sí frío. Si a esto añadimos la acústica del recinto medio vacío, podremos hacernos una idea del resultado del experimento.

Varios minutos después, una escena surrealista. Alguien vestido de conejo rosa borracho hace su aparición en el escenario, seguido por los cañones de luz. Suena Village People y entre paseo y paseo, y algún que otro gesto obsceno, anima a los presentes a bailar YMCA. No podemos evitar pensar que nos hemos equivocado de sitio… De cualquier modo, el episodio termina pronto, y las expectativas hacia la banda son grandes.

Y ciertamente, cumplen. Los primeros minutos hacen olvidar las extravagancias anteriores, presentando un sonido limpio y claro, además de muy reforzado con una base rítmica contundente. 21st Century Breakdown abre la noche, y pese a contar con una escenografía simple, el espectáculo está servido. El esfuerzo de la banda fue más que loable, superando los vacíos de público con una excepcional entrega. Musicalmente fue cercano a lo impecable en canciones como 21 guns, una de las destacadas que llenaron las dos horas de espectáculo.  Pese a presentar un ritmo irregular durante el concierto, con momentos de stand-by en medio de algunos temas, momentos como Basket Case o Holiday, resucitaban el espíritu del público. Público que, todo hay que decirlo, no paró (sobretodo su franja más joven) de jalear y corear a los chicos de Berkeley.

En definitiva, un gran concierto en el que tanto banda como público pusieron todo de su parte para que fuera una gran noche. Pirotecnias y confetti contribuyeron a un American Idiot final y pletórico. Un gran ejercicio de actitud y entrega. ¿Qué sino es el punk?

2 thoughts on “Green Day (1 de octubre)”

  1. Estuve allí también y he de decir que fue absolutamente espectacular. Lo que no entiendo es por qué había media pista vacía… Aún así, increíble cómo animaron al público y cómo nos alucinaron con una puesta en escena tan impresionante.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *