Acordes inesperados desde lo alto del castillo…

Rompiendo la tónica del blog, y con voluntad de hacerlo más personal, me salgo de los géneros establecidos y os confieso que hoy he caído en las redes del círculo de canciones de Robert Schumann. Sí, esta música también forma parte de mi vida, y como parte de esta Libertad Sonora renovada, voy a dedicarle hoy un espacio.

Liederkreis“, este círculo inagotable, es quizás uno de los ciclos menos conocidos del compositor y crítico alemán, quien como buen romántico, busca la expresión de las emociones más vívidas, más intensas, a través del arte. Unas emociones que vive en carne propia: una madre que no aprueba sus estudios musicales, una carrera como concertista que quedó frustrada tras un extraño experimento mecánico con su dedo anular derecho, el terror a la epidemia de cólera que asola Europa en 1894 y le hace arrojarse al Rin en un suicidio fallido. Bipolaridad, sífilis,… diagnósticos diversos para una personalidad irregular pero creativa hasta la extenuación.

No es cuestión de dedicarse aquí a la biografía del sr. Schumann, tema que daría muchísimo de sí y que es casi tan interesante como la historia de su esposa Clara Wieck, también compositora y una de las pianistas más destacadas del siglo XIX. Volviendo al núcleo, hoy me encuentro a mí misma, buscando músicas nuevas, acomodando un oído dormido y expectante en una primera mañana de trabajo de este nuevo año. Y entonces tropiezo con este “Liederkreis“.

Concretamente, no he podido evitar escuchar “Auf einer Burg” varias veces. “En un castillo” es el vivo retrato de una imagen pasada, un viejo caballero de lentos movimientos, que observa a través de la ventana cómo cae la lluvia. De fondo, un reloj parado. Una ermita a lo lejos. Pájaros que cantan en las ventanas vacías. A su vista también hay una fiesta, una boda: los músicos tocan alegres, la novia llora.

Este observar tranquilo y lento, de reloj parado, nos lo enseña Schumann a través del acompañamiento del piano, que apenas regala acordes placados que parecen incluso fuera de lugar. Y ese “fuera de lugar”, es lo que me ha atrapado. Porque en ocasiones, parece que las cosas no nos cuadran. Aquí es una melodía que crece y crece, pero con un acompañamiento inesperado, que parece que llega tarde, que parece que no se concreta. Hasta el punto culminante de esas estrofas del poema, donde aparece el acorde justo y preciso. No era el que esperábamos, pero no se nos podría ocurrir ninguno mejor. Y es que, ¿cuántas veces los acordes inesperados son los que dotan de sentido a nuestras melodías cotidianas?

Escucha “Auf einer Burg” en Spotify!

La versión:  Pese a que a mí, por ejemplo, me encanta la voz de Bryn Terfel, he optado por el recién llegado Henk Neven. Su interpretación no es afectada, no es grave, no le hace falta. Muestra aquello que hay escrito y que es suficientemente evocador y directo para no necesitar de grandes artificios. Y lo mismo podríamos decir del acompañamiento de Hans Eijsackers. De cualquier forma, existen muchísimas versiones de este “Auf Einer Burg“, y probablemente cada uno tenga su preferida. ¿Alguien quiere compartir la suya?

3 thoughts on “Acordes inesperados desde lo alto del castillo…”

    1. Gracias a tí por leerlo y acercarte a esta pieza sin prejuicios. Detectaste ese momento en que por fin llega ese acorde y parece que todo se detiene? Es mágico!
      Lo dicho, gracias a tí por tu comentario.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *